Doña Francisca enciende su vela y su vela dibuja formas bailantes en su cara. Suele sentarse un rato delante de su casa antes de acostarse. A veces se le acerca alguna de sus nietas, o alguna de sus hijas (que a veces se confunden; en las familias de Huacut hay sobrinas mayores que tíos y tías que a los 15 años ya son madres), y a veces se queda ella sola, “sin dejar de pensar, con la cabeza siempre encendida”.
Construida por esclavos paraguaios hace ya demasiado tiempo, la larga carretera que une las poblaciones bolivianas de San Borja y Coroico está llena de vida y de muerte. Camiones cargados hasta la cima la transitan a toda velocidad, ignorando las cruces que informan de las consecuencias. Y en cada curva, una casa con una familia que vive en polvo.
La Unesco declaró la medina de Marrakech patrimonio intangible de la Humanidad. En la plaza Jemaa el Fna lo intangible son las músicas que se cantan, los cuentos que se narran, los remedios que se ofrecen, las serpientes que se encantan, las vidas que se viven.
(Y con esta entrada, queda inaugurada una nueva categoría en Desnoticias: ‘Descubriendo‘, donde irán apareciendo, sin orden ni pretensión alguna, pedazos de mundo)